Libro: Biografía de Minerva Mirabal

Biografía infantil y juvenil, escrita por Roberto Cassa.

María Argentina Minerva Mirabal Reyes de Tavárez (12 de marzo de 19261 – 25 de noviembre de 1960) fue una abogada y activista dominicana; y una de las hermanas asesinadas por el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Fue una de las primeras mujeres en obtener el título de Doctora en Derecho durante la dictadura, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en 1957.

Hija de Mercedes Reyes Camilo (doña Chea) y Enrique Mirabal, comerciante y hacendado. Desde muy niña se destacó por su inteligencia: a los cinco años ya sabía leer y escribir correctamente, y a los siete recitaba versos de los clásicos franceses, como Víctor Hugo.

A los doce años de edad, sus padres la mandaron al Colegio Inmaculada Concepción de La Vega en la provincia La Vega junto a sus hermanas Patria y Dedé.

Fue en el año 1946 cuando se graduó en Letras y Filosofía. Le gustaba escribir y leer poesía, especialmente la de Pablo Neruda.

A Minerva, como a Patria, le gustaba el arte, especialmente el de Picasso.

En 1954, encontrándose de vacaciones en Jarabacoa, Minerva conoció allí a Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), también estudiante de derecho, con quien estableció relaciones que la llevarían al matrimonio. Procreó dos hijos junto a él, Minerva Josefina nacida en noviembre del 1955 y Manuel Enrique en enero de 1960.

Lucha contra la tiranía de Trujillo

Minerva tuvo una destacada participación junto a su esposo en las reuniones clandestinas que dieron origen al Movimiento Revolucionario 14 de junio. Según testimonio de quienes la conocieron, Minerva fue una mujer excepcional que se destacó en todas las actividades en las que participó.

Sobresaliendo por su entusiasmo, su carisma y su firme militancia antitrujillista, así como por su amor a la libertad, su valentía y su indignación ante la situación imperante,  todo esto trajo como consecuencia que fuera apresada en varias oportunidades por el Servicio de Inteligencia Militar.

A la hora de su muerte tenía 34 años de edad, su horrendo asesinato junto a sus hermanas Patria de 36 y María Teresa de 25 aumentó los niveles de descontento de la población y contribuyó a agravar más la crisis de la dictadura.

El principio del fin

Las dificultades con la dictadura iniciaron en junio de 1949, cuando Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de su provincia, asistieron a una fiesta ofrecida en Santiago en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo, que marcaría el inicio del rumbo trágico para toda la familia: Trujillo conoció a Minerva Mirabal y se sintió atraído por su belleza.

Pocos días después que Trujillo fijó sus ojos en Minerva, de nuevo la familia Mirabal recibió, a mediados de agosto, otra invitación del gobierno, esta vez para que asistieran a la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa.

En esa oportunidad el dictador y su hijo Ramfis bailaron con Minerva. Trujillo aprovechó la ocasión para demostrar con galanterías su atracción hacia ella, conducta que no fue del agrado de la joven y por tal motivo dejó de bailar.

En la tercera invitación, Trujillo tan pronto llegó al lugar, reinició con mayor brío su intento de atraer a la joven Mirabal. Bailó en varias oportunidades con ella, conversó largamente en medio del salón con la pretendida y de nuevo fue rechazado. Este hecho, puso a Trujillo furioso humillado por la familia Mirabal, hasta que culminó con el asesinato de ella.

Con el nombre de “Mariposa”, Minerva entró de lleno al trabajo clandestino.

Muerte

El 25 de noviembre de 1960, cuando Minerva, Patria y María Teresa regresaban de visitar a sus maridos que estaban presos ambos dirigentes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, estas fueron objeto de una emboscada por agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en las afueras de Puerto Plata siendo conducidas a una casa campestre en la comunidad de La Cumbredonde fueron golpeadas salvajemente con palos y otros objetos contundentes hasta provocarles la muerte. Su chofer Rufino de la Cruz fue también asesinado.

Sobre el autor de esta biografia:

Roberto Cassá

Roberto Cassá Bernardo de Quirós nació en la ciudad de Santo Domingo el 12 de septiembre de 1948. estudió Historia en la Universidad Patricio Lumunba, de la Unión Soviética. Se doctoró en la referida disciplina en la Universidad de Sevilla, y efectuó una Maestría en la Facultad en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En México fue profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), también ha sido docente en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde regenteó la cátedra de Antropología, alcanzando el rango de “profesor meritísimo”.

Es miembro de número y ex presidente de la Academia Dominicana de la Historia, desde donde pasó a la administración del Archivo General de la Nación. En este se ha distinguido por haber impulsado la más fructífera transformación técnica modernización de la institución, y además, por haber auspiciado una labor editorial sin precedentes en esa entidad. Su producción historiográfica está marcada por la calidad metodológica de la misma, ya sea esta de carácter didáctico, de divulgación o de critica política dentro de su concepción ideológico.

Entre sus obras vale citar su panorama de carácter didáctico: Historia Social y Económica de la Republica Dominicana (2 tomos), 1982. Los doce años: Contrarrevolución y Desarrollismo, (tomo I), 1991; Breves apuntes sobre metodología de Historia Social, 1980.

En la colección Biografías Dominicanas (Tobogán), cabe señalar las de Antonio Sánchez Valverde por Alfa y Omega, (2000), y Américo Lugo (2002), entre otros títulos.

Con el sello del Archivo General de la Nación ya han aparecido en la Colección Juvenil, los tomos dedicados a Heroínas Nacionales (2009); Pensadores Criollos (2008); Héroes Restauradores (2009) y Dominicanos de Pensamiento Liberal (Siglo XIX), (2010).

Por la calidad de su obra y por su ponderada competencia intelectual, Roberto Cassá ha merecido el aplauso de reconocidos intelectuales dominicanos y extranjeros.

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